¿Sigues alguna serie? Hacía ya dos años que no tenía tiempo para ver series pero mi hermana me ha enganchado a “Cómo defender a un asesino”. No he visto toda la primera temporada, pero cuando estoy perdida rápidamente mi hermana me explica todo. No quiero haceros spoilers pero en la tercera temporada han ocurrido varias cosas que me han hecho reflexionar sobre la amistad.

El egoísmo y el bienestar de uno mismo terminan sobreponiéndose ante el bien común.

Los protagonistas son un grupo de estudiantes de Derecho que en principio parecen buenos amigos, que están ahí en las buenas y en las malas y además se defienden unos a otros. Pero, en mi opinión, los últimos capítulos dejan mucho que desear… El egoísmo y el bienestar de uno mismo terminan sobreponiéndose ante el bien común. No sé cómo serán tus amistades, pero sobre todo con mi hermana y con algunas personas más cercanas, el egoísmo es lo último que quiero para que estas relaciones funcionen.

En un mundo ideal, las relaciones de amistad deberían de tener como base el amor. El amor como el acto de decidir buscar el beneficio máximo de la otra persona por encima del tuyo propio. Además de este elemento indispensable, algo que he descubierto en este misterio de la amistad es la vulnerabilidad: no hay espacio para máscaras. Puede que no cuente todo sobre mi vida, pero me muestro tal y como soy.

Durante los últimos años, lo poco que he aprendido observando mis relaciones me llevan siempre a pensar en el mejor amigo que puedo tener: Jesús. Sobre todo con mi hermana, le intentamos mirar a Él para mejorar nuestra relación—y bueno, todo en nuestras vidas. Uno de los versículos de la Biblia que siempre me han impactado es una afirmación de Jesús a sus amigos: “No hay un amor más grande que el dar la vida por los amigos” (Juan 15:13 NTV). Porque, seamos sinceros, ¿amas tanto a tus amigos que darías tu vida por ellos? Eso es un amor muy radical, muy sacrificial. Y por mucho que me sienta amada por personas maravillosas, creo que Jesús fue el único que pudo decir eso a sus amigos y cumplirlo.

Éramos enemigos de Dios, pero en Jesús podemos ser sus amigos.

Lo increíble de todo esto, es que no les estaba amando solo a ellos. Continúa hablando sobre la amistad y el amor, explicándoles que no son esclavos de Dios, sino amigos. Muchas veces nos planteamos investigar sobre Dios con la idea de que es un señor lejano y ajeno a nuestra realidad. Sin embargo, en la Biblia podemos leer que Dios deseaba amigos y que por eso nos creó. Tenía ganas de compartir tiempo de calidad con personas que libremente eligieran amarle. Entonces nos dio la libertad de escoger ser sus amigos y estar conectados con la relación de amistad más importante que jamás podremos tener. Si quieres conocerle, va a ser totalmente transparente contigo y vas a quedarte cautivado por tanto amor y belleza.

Dios no te invita a ser su esclavo, sino a ser su amigo.

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