Muchos de nosotros, a pesar de haber escuchado continuamente que debemos estudiar la Palabra y meditar en ella, todavía no hemos entendido la trascendencia de lo que esto significa.

La Biblia no se lee para pasar el rato, se lee para conocer a Dios y crecer en semejanza a Él. De la misma manera que el Espíritu Santo no te da una palmadita en el hombro para despertarte por las mañanas a orar, tampoco te recitará la Biblia mientras duermes. Tienes que disciplinarte a ti mismo. El Espíritu Santo no trabaja cuando a ti te da la gana, sino cuando Dios quiere. Si tu quieres ser un muerto espiritual, allá tú, pero si quieres ser un árbol frondoso (Salmo 1:2-3), lleno de fruto y próspero en los caminos del Señor, tienes que edificar y arraigar tu vida en Cristo por medio de la Palabra. (Colosenses 2:7).

Muchos de nosotros, que somos o hemos sido tan diligentes para estudiar toda clase de asignaturas y carreras, dedicando horas y horas a empollar, ¿Por qué somos tan débiles a la hora de meditar en las Escrituras? Todos somos apáticos para estudiar la Palabra en numerosas ocasiones, pero debemos vencer nuestra flojera espiritual, dejar de lado nuestro estado anímico, y mirar atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y perseverar en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra (Santiago 1:25).

¿Con qué frecuencia leerías las Escrituras si te pagaran 20€ por cada hora que leyeses?

Esto es muy preocupante, ya que la Biblia dice "Mejor me es la ley de tu boca que millares de oro y plata" (Salmo 119:72). Una vez que conoces el gozo que se obtiene al estar delante de Dios, el resto de las cosas pierde su atracción. Hoy en día, debido a las nuevas tecnologías, tenemos fácil acceso a las Escrituras en cualquier lugar (Apps, versículo del día, mini-devocionales, etc), esto nos puede llevar a leer fragmentos de la Biblia, pero no estar leyendo la Biblia realmente. Tienes que leer la Biblia sistemáticamente, de Génesis a Apocalipsis una y otra vez. La Palabra no es algo que escuchas una vez por semana o al principio de día, la Palabra debe saturar cada aspecto de vuestra vida. "La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándonos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales" (Colosenses 3:16).

¿Cuándo vamos a ser serios sobre ser serios acerca de la Palabra de Dios?

Son tiempos duros, estos en los que vivimos, tiempos en los que ni los propios Cristianos conocen la Biblia. ¿Será culpa de la falta de conocimiento de la Biblia que tiene la Iglesia, el estado del mundo actual? El mundo necesita a Jesucristo y a Su Palabra. Dedica tu vida, de día y de noche, a estudiar y obedecer la Escrituras. "Me anticipé al alba, y clamé; Esperé en tu palabra. Se anticiparon mis ojos a las vigilias de la noche, Para meditar en tus mandatos." (Salmo 119:147-148). El motivo por el que el Evangelio que dices creer y vivir, tiene tan poca relevancia en tu vida, y tan poco impacto en la vida de los demás, puede ser porque no lo obtuviste de parte de Cristo ni de Su Palabra, sino de tradición religiosa de tu familia y tu congregación. ¿Es el Evangelio que compartes Bíblico? ¿O simplemente predicas lo mismo que has oído toda tu vida? Si es así, ten claro, que ese mensaje no glorifica a Dios, ni produce ningún fruto verdadero. Estudia la Biblia y el Evangelio, que es poder para la salvación. Sólo hay salvación en el Evangelio.

La necesidad más urgente del mundo es que tú estudies, conozcas y obedezcas la Palabra de Dios.

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