“Fuerza y honor son su vestidura; Y se ríe de lo por venir.”
Proverbios 31:25

Creo que todas las mujeres nos hemos fijado, en un momento u otro, en el ejemplo de la mujer de Proverbios 31. Yo, te soy sincera, he intentado llegar a los estándares que esta mujer pone, a veces con más éxito y otras con menos. Pero la mujer virtuosa me ha desafiado a intentar ser mejor persona, mejor esposa, mejor madre, mejor amiga, mejor vecina. Me ha desafiado a hacer más, a querer más, a vivir mejor. Me ha dado claridad sobre el papel amplio que, como mujer, puedo y debo tener en la sociedad. Sin embargo, hay una parte con la que no puedo: “...y se ríe de lo porvenir.”

Lo he intentado. Lo he intentado mucho. Pero eso de reírme del porvenir… es demasiado. Cuando pienso en el futuro, la mayoría de las veces, lo que menos me apetece es reírme. Me preocupo, me obsesiono, me intento adelantar a las cosas – eso de ponerse la venda antes de la herida – pero, ¿reírme? ¿Reírme de lo que pueda venir sea lo que sea? ¿Reírme de un futuro incierto que puede traer alegrías, pero también tristezas, pruebas y lágrimas? Poco. Y, sin embargo, veo con envidia la actitud de esta mujer.

¿Es realmente posible reírse de lo porvenir?

Si la Biblia lo dice, entonces sí es posible. La pregunta es, por tanto, ¿Cómo? ¿Cómo hacerlo? Fijándonos en todo el pasaje de Proverbios 31 podemos entender por qué esta mujer era capaz de reírse de lo porvenir: había cumplido con su parte. Se había ocupado de su familia, de su casa, de su comunidad, de la economía familiar, de la ropa, de hablar con mesura, de su alma, de su relación personal con Dios… todo lo que forma parte de su esfera de influencia está acomodado y listo. Ella ha hecho lo que tiene que hacer y confía en Dios para el resto.

Para los control freak como yo esta es la parte que nos impide reírnos y disfrutar del presente y de lo que sea que venga en el futuro. Pero, debo reconocer, que es la única forma de poder hacerlo. ¿Qué vendrá mañana? No lo sé. Pero Dios sí lo sabe. Y en eso debo confiar. La mujer de Proverbios 31 es una persona espiritualmente fuerte que depende de Dios para todo, tanto para lo que ella puede hacer como para lo que ella no puede controlar. Ella sabe que su vida está segura en Dios y que Él podrá usar todo, absolutamente todo lo que suceda para nuestro bien y Su gloria.

Podemos reírnos del futuro, de lo que está por venir, cuando tenemos claro en quién hemos confiado y en Su capacidad sobrenatural para guiar nuestra vida.

Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. (Jeremías 29:11).

El problema viene cuando pensamos que tenemos que arreglar las cosas por nosotras mismas, cuando confiamos en nuestros planes, nuestra fuerza, nuestra forma de hacer las cosas. Ahí es cuando nos angustiamos, nos preocupamos y perdemos la sonrisa.

“La preocupación no le quita la tristeza al mañana, le quita la fuerza al hoy”
– Corrie Ten Boom

Sonríe a lo que va a venir, sea lo que sea. Dios está al control de todo. Haz lo que debes hacer hoy y confía en Dios con lo que vaya a venir mañana.

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